¿Cómo debería llegar a su fin la Revolución Ciudadana?

Si, para mí es necesario salir del Correato lo más pronto posible. Casi la totalidad de medidas tomadas en los 8 años de administración de Economista Rafael Correa se traducen entre otras cosas en una pérdida de participación del sector privado en la economía, un evidente despilfarro de cerca de 230.000 Millones de dólares, permanentes violaciones a los derechos de los ciudadanos; y, lo más triste de todo, un país claramente dividido entre seguidores de los ofrecimientos y opositores a las acciones emprendidas desde el 2007.

La aplastante mayoría que hizo ganador al político guayaquileño en 9 ocasiones ha sufrido una disminución de adhesiones y se encuentra expectante a decisiones en temas polémicos que han generado intranquilidad en la población, y varias marchas en diferentes ciudades del país, a la espera de mayores movilizaciones y un paro general llamado por diferentes organizaciones sociales.

Ante la pequeña apertura al diálogo propuesta por el Primer Mandatario me parece indispensable aprovechar la misma y empezar a preparar la salida constitucional del actual período. En mi criterio considero que la denominada Revolución Ciudadana ya ha hecho bastante, que de aquí hasta las elecciones en 2017 debe procurar hacer lo menos posible, so pena de nuevas y mayores manifestaciones. Por eso, el primer paso es mantener las movilizaciones planificadas y forzar un diálogo sin condicionamientos.

El diálogo debería realizarse entre el oficialismo, organizaciones sociales, empresariales, políticas del país y ciudadanía. El único objetivo de estas reuniones debiese ser el detener la promulgación de cualquier nueva ley o medida económica hasta la finalización del período actual del gobierno del Economista Correa. Aprovechar el ambiente generado por la visita del representante máximo de El Vaticano, el Papa Francisco para deliberar y buscar acuerdos al respecto. No hablo de tenerlo a él de mediador, lo cual no podría ser factible, pero si aprovechar la “calma” de su visita para presionar los encuentros necesarios.

Debe incluirse necesariamente el retiro del proyecto denominado “Ley para la Redistribución de la Riqueza (de herencias) y a las Ganancias Extraordinarias (plusvalía)”, detener nuevas emisiones de deuda a países amigos u organismos multilaterales, desestimiento del envío de paquete de reformas constitucionales, detener el segundo debate de la “Ley de Seguridad Pública”, reestructuración del Consejo Nacional Electoral entre otras.  En adelante, el gobierno debería mantener el desarrollo de los proyectos ya planificados que no tengan cuestionamientos de ningún tipo y poner a disposición del diálogo todos los cargos de libre remoción para que sean considerados por la mesa de discusión.

Mantener la fechas de las siguientes elecciones o adelantarlas de mutuo acuerdo. Por el lado de los inconformes se debería trabajar en una propuesta única que no tenga otro objetivo que durante el siguiente mandato desbaratar todo el andamiaje y desbarajuste realizado durante los 10 años que duraría la autodenominada “Revolución Ciudadana”. Como menciono, el siguiente gobierno no debería hacer nada más que solo dedicarse a desbaratar lo creado hasta ahora en material legal y tributaria. No ofrecer volver a refundar la república dado que se sale de un shock. Ese mandato en mi criterio no debería durar más de 2 o 3 años, tiempo después del cual, debería volverse a llamar a elecciones para, en esta ocasión si, presentar nuevas propuestas para que sean elegidas entre los diferentes grupos ideológicos o pragmáticos.

Indispensable crear la figura denominada “Gabinete a la Sombra” que sea conformada por los grupos de los partidos no ganadores en las elecciones. Su función principal es formar un grupo de representantes de la oposición que cuestione y valore cada uno de los proyectos creados por el oficialismo.

Hay muchísimos criterios más a considerar, pero en concreto esto es lo que yo opino que debería hacerse.

saludos y suerte a cada uno en sus pedidos en las diferentes marchas en diferentes lugares del país.

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Lo difícil de ser correísta. Lo difícil de ser opositor.

Esta entrada no tiene por objeto determinar cual de las dos tendencias tiene la razón en esta lucha de la cual Karl Max se sentiría contento. Más bien quiere hacer un llamado a la conciencia de ambos bandos para sugerir un cambio en la forma en la cual se está marcando la interacción entre las partes.

Imagen tomada del Diario La Hora correspondiente a la concentración del Día Jueves 11 de Junio del 2015 en la Avenida de Los Shyris.

Calificativos tales como borregos, sanducheros, vagos, pobres, trolls, ignorantes y similares son utilizados para identificar desde el lado opositor a quienes prefieren la línea oficialista. Estos, en cambio califican como vendepatrias, tirapiedras, corruptos, banqueros, vendidos, partidocracia, opositores truchos a quienes no están de acuerdo con la persona o con la forma de actuar y gobernar del presidente de la república. Falacias ad hominen e insultos de lado y lado son el ambiente en el cual se desarrolla cualquier tipo de encuentro entre ambas facciones. El respeto como individuos está ausente en cualquier interacción o debate. Han existido escaramuzas de agresiones físicas entre miembros de los grupos antagonistas y la beligerancia va subiendo conforme pasan los días.

Para el autodenominado “Correísta” es difícil demostrar gratitud ante los beneficios obtenidos por la gestión del Economista Correa. El hecho de apoyar las acciones realizadas durante los 8 años al poder del Movimiento PAYS le significa ser calificado como una persona torpe o de escasa educación, sin entender en la gran mayoría de ocasiones cuáles son los motivos que lo llevan a mantener su aprobación a la ejecución del plan de gobierno del equipo socialisa ahora en el poder.

Por su lado, el opositor ha sido ridiculizado en más de una ocasión por expresar su malestar ante una parte o la totalidad de las medidas implementadas desde Carondelet. Automáticamente es tildado de pertenecer a algún grupo mafioso político, sin siquiera validar o considerar las causas de su disconformidad.

Estas acciones de lado y lado tienen hoy un país dividido. Por conocimiento propio sé que inclusive familias se han separado durante el presente mandato por sus preferencias políticas . La imagen más clara se ha podido evidenciar en esta semana cuando hordas de ciudadanos de las dos tendencias han tenido que ser separadas por la fuerza pública para evitar que se llegue a agresiones físicas, las cuales han sucedido aunque sean a baja escala.

La deliberación de ideas se ha mantenido ausente entre los representantes y partidarios de ambos grupos. La mayoría de medidas no han sido debatidas ni desde el punto de vista técnico peor aún desde lo ideológico. Simplemente han sido descalificadas o aprobadas por considerar quien es el que emite o presenta la idea, proyecto o acción.

Es posible que existan encuentros más graves de los que ahora se han suscitado. La probabilidad aún es baja, pero queda ahí presente la enemistad y la beligerancia. Si bien es cierto que desde la cabeza del grupo gobernante no ha existido hasta ahora un llamado a diálogo o conciliación, es también cierto que del lado opositor nunca se ha propuesto algo similar. Mi llamado es a mantener el respeto ante cualquier individuo, y más bien radicalizar el análisis de las ideas y propuestas presentadas por otras personas. Debatir y deliberar manteniendo complemente ausentes las descalificaciones ante el interlocutor contrario. Obviar los calificativos que busquen encasillar, ofender o demigrar a la parte contraria. Basta recordar que es un país pequeño, que los lazos familiares, comerciales, filiales son muy similares entre todos quienes conformamos Ecuador y que el crecimiento personal no depende de la reducción o desaparición del rival.