Seccionales 2014: ¿Qué pasó en Quito?

Este post debe arrancar con un reconocimiento: Me equivoqué. Al inicio de la campaña comenté en redes sociales que veía como ganador claro e indiscutible a quien se presentaba a la reelección, Dr. Augusto Barrera Guarderas. Aquella afirmación la realice considerando varios aspectos que procedo a enumerar:

  • Se había realizado muchas obras en sectores populares de la ciudad, en especial en la zona sur, lo que aseguraba una buena votación como retribución a esa gestión.
  • Iba con auspicio del movimiento ganador de las últimas 9 elecciones de manera consecutiva: Alianza País, lista 35.
  • Tenía como plus ultra, de compañero de fórmula al producto mejor vendido en el país de los últimos 8 años: Economista Rafael Correa Delgado. Su sola aparición en la valla junto al candidato aseguró en ocasiones anteriores la casi segura victoria del candidato a cualquier dignidad.
  • Por los dos criterios anteriores, se aseguraba la utilización, obviamente ilegal y abusiva de todos los recursos públicos, como se evidenció durante toda la campaña.
  • La desorganización de los contendores políticos, autodenominados oposición, marcaba un futuro desastrozo para todos aquellos. No me refiero a la tan mentada candidatura única, que no tenía otro objetivo más que ganar un mínimo espacio de poder, a como de lugar.
  • Ninguno de los competidores políticos tenía (y creo que no tiene, inclusive el ganador) un peso suficiente para superar todos los puntos anteriormente mencionados.

Con esos antecedentes, más de uno, al igual que yo, afirmó con total certeza que el Dr. Barrera sería reelecto sin esfuerzo y que Quito, sería nuevamente bastión de la autodenominada Revolución Ciudadana por 5 años más.

Pero, de acuerdo a las proyecciones realizadas por el Conteo Rápido del CNE, que hoy, una semana de las elecciones no presenta resultados oficiales, el ganador de la Alcaldía de Quito, es el Dr. Mauricio Rodas Espinel, con el 59.09% de votos válidos, relegando al segundo lugar al Dr. Augusto Barrera Guarderas con el 37.51% de apoyo en las urnas.

¿Qué pasó entonces en Quito, durante la campaña, para que ese escenario tan favorable para el candidato oficialista, se haya convertido en la derrota electoral más difícil para el proyecto de Alianza País y su ÚNICO líder, Rafael Correa Delgado?

Puntualmente, puedo identificar uan serie de errores del oficialismo y un par de aciertos de la oposición que trascendieron en este acontecimiento.

  • Quito pasa por uno de los momentos más difíciles en lo que refiere a su funcionamiento como ciudad. Existen problemas muy graves, que se han traducido en un decaimiento de la calidad de vida de sus ciudadanos: El tráfico, contaminación producto del punto anterior, inseguridad, desgaste de la infraestructura vial, entre otras, han contribuido a un malestar permanente con la administración
  • De manera increíble, una fortaleza de “La Revolución”, la comunicación institucional, aquella que debía demostrar a la ciudadanía el cumplimiento de obras por parte del Municipio, falló en su labor. Gran parte de la ciudadanía desconoció y sigue desconociendo la labor que desarrolló la administración Barrera. Las obras insignias no fueron lo suficientemente bien trasmitidas a la comunidad de tal manera que se voltearon en su contra y fueron consideradas como desaciertos más que aciertos.
  • El candidato a la reelección no es un candidato de tarima. No tiene lo que conocemos como carisma, la comunicación falla nuevamente y muestra ante el electorado un personaje con sonrisa forzada, propenso al ridículo.
  • El gobierno, encabezado por Rafael Correa, irrumpe en la escena de una contienda local y al querer darle un tinte de guerra de vida o muerte de  su proyecto, convierte esta elección en un plebiscito hacia su propia gestión lo cual no es bien recibido por el electorado quien busca soluciones a sus problemas locales. La aparición del aparataje estatal en pleno, contradictoriamente marca un cambio en la tendencia de intención de voto por parte de los quiteños.
  • Los directores de campaña de PAIS cometen una serie de errores que buscan confundir a la ciudadanía, lo cual nuevamente es identificado por los ciudadanos de a pie y manifiestan su rechazo ante este intento de abusar de “la inocencia” del elector.
  • No se leyó ni entendió ni comunicó de buena manera las propuestas de campaña de ninguno de los candidatos, de ninguno. La campaña se convirtió en un baratillo de ofertas tan particular que varios de los candidatos presentaban soluciones que probablemente solo en Abu Dhabi serían posibles con todos los recursos disponibles.
  • El renunciamiento a la Alcaldía por parte de Antonio Ricaurte es clave. Estratégicamente trasmite todo su trabajo de base (si, el único candidato que hizo trabajo de base en pos de su candidatura durante los últimos 5 o más años) a un candidato nuevo, el ganador de esta elección, evitando de esta manera enfrentarse directamente con cuestionamientos a su persona por el resto de la población.
  • Los ciudadanos no conformes con la Revolución Ciudadana, en los días finales de la contienda decide su voto ante la opción NO OFICIALISTA como rechazo a la gestión del alcalde Barrera, no necesariamente apoyando la propuesta presentada por el Candidato Rodas, que, de manera personal, puedo comentar que es floja, que no muestra una idea clara de lo que se quiere hacer en la ciudad.

Este es el escenario en el cual, de acuerdo a mi criterio, se desarrolló la contienda electoral, en un escenario de abuso de bienes públicos por parte del candidato oficialista, los medios incautados a favor de este y los medios no controlados por el gobierno divididos en su opinión. La ciudadanía en el medio eligiendo entre nombres y no entre propuestas, mismas que en ningún momento de debatieron.

Mi expectativa para este nuevo período es poder crear propuestas desde la ciudadanía y estar vigilantes a la gestión que pueda realizar el Dr. Mauricio Rodas Espinel, esperando que el ciudadano se empodere y se de cuenta que la mayor parte de los inconvenientes de los cuales se habla anteriormente, dependen en gran medida de decisiones que uno mismo pueda tomar.

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3 responses

  1. En 2009, AP designó candidatos mediante primarias. Hoy lo decidió el buró político solo. Si hubiese participado la militancia en la decisión, probablemente el candidato hubiese sido otro. Los errores de la gestión municipal que le costaron el puesto a Barrera (dejo sin enumear los demás errores), fueron: las multas y el valor de las patentes municipales (que se calculan en un formulario auto-declarado, pero que las personas no conocían y terminaban poniendo montos muy altos). Ambos problemas se agravaron porque la burocracia no detectó lo alto de las multas, y porque la burocracia no educó al contribuyente a usar bien el sistema de patentes (además, quien quiera que haya diseñado el sistema, no previó una buena usabilidad del programa). Ambos problemas tienen al menos un año de existir. Recién se pusieron a corregirlo (rebajando UNA de varias multas y enviando brigadas a enseñar a tributar) en las últimas semanas de campaña, cuando debieron hacerlo siquiera un año atrás.

    • El error de las primarias si es algo atribuible directamente al Movimiento, que como te comenté en FB, significaba reconocer que la labor de Barrera no era la adecuada. Era empezar perdiendo. Vos sabes como es el impacto polìtico de de estas jugadas.

  2. Todos nos equivocamos, yo igual creía, el 23 de febrero demostró mi desacierto, que Barrera era el indiscutible ganador, no por la fuerza de su trabajo en algunos sectores, deficiente en otros muchos de la ciudad como lo es en el barrio donde vivo, sino también por el aparataje estatal y mediático que lo apoyaba.

    Mas no es suficiente el tener un poderoso aparato tras del candidato en Quito, sobre todo cuando se toman medidas desesperadas, e ilegales según los entendidos, a pocos días de las elecciones, la gente de Quito ha soportado estoica y pacientemente que el manejo de la ciudad sea mas que “bulevares” y adoquines, celebraciones que han perdido su color mientras se impulsan otras con carácter de complacencia a grupos minoritarios, rezagados se dicen ellos, obras hechas en base a cálculos políticos o por satisfacer caprichos ajenos, mientras otras, Gualo-Puembo por ejemplo, se dejaron de ejecutar “por pedido expreso”, a pesar de estar planificadas, aprobadas e incluso financiadas.

    Y, sobre todo creo yo, han sido 5 años de administración en la cual se han tapado mediocridades en base al ridículo argumento de “la culpa es de las administraciones anteriores”, algo que quienes vivimos aquí ya no lo creemos desde hace mucho, muchísimo tiempo.

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