¿Por cuáles propuestas votaré?

Estamos a menos de un mes para que los ecuatorianos acudamos por obligación a ejercer nuestro derecho al voto. Sí, aunque suene estúpido, en nuestra Republiqueta (cada día me convenzo de ser eso, muy lejos de ser República), nos Obligan a votar cada 4 años, so pena de ser castigados con multa y el molestoso trámite de tener que sacar el papelito aquel con el que tenemos que hacer cualquier gestión.
Aunque en las calles ha pasado casi desapercibida la campaña, en redes sociales y medios electrónicos se ha podido conocer un poco más de cada candidato y sus propuestas, pudiendo evidenciar en muchas de ellas lo anacrónico del modo de vida que nos ofertan.
En el caso particular de los aspirantes a asambleístas, es notorio el desconocimiento de las actividades que van a desempeñar en la Función Legislativa. Con consignas generales que ofrecen: Seguridad, Empleo; y, Salud, buscan alcanzar los votos suficientes para ocupar un curul en la institución que debería ser la máxima representación de la democracia. Confunden el legislar con crear cada vez más leyes que, obviamente, incluyen fuertes sanciones para que el ciudadano tenga miedo de incumplir, dejando de lado la racionalización de las mismas y la libertad de los individuos de ser dueños de su propio destino.
Dado que no quiero dejar la impresión de estar haciendo campaña por algún candidato en particular, hablaré en general sobre propuestas y no utilizare nombres ni de organizaciones políticas ni de sus cuadros.
Cuando un candidato habla de ir a la asamblea a crear más leyes que restrinjan libertades individuales en favor de un colectivo, quiere decir que tú como persona no le interesas y que sólo serás un número más en sus estadisticas. Por ellos, no votaré.
De igual manera, muchos aspirantes avivan a las masas desde la tarima contando que van a meter la mano en el bolsillo de un tercero, a quién le dicen en que puede y en que no puede usar sus recursos. Obviamente, se complementa la bizarra escena con el aparecimiento de la coacción en caso de querer discutir siquiera con el sistema. Por ellos, no votaré.
Existe otro grupo de candidatos que claramente manifiestan su propuesta de volver al pasado. No, no hablo de volver a la mal denominada “Larga Noche Neoliberal”, sino a la Edad Media. En transformar a los habitantes en trabajadores a favor del Rey de La comarca. Claro, el país por delante de todo dicen, debemos mejorar los indicadores macroeconómicos y compartir al mundo que la Revolución funciona. Por ellos, no votaré.
En un tiempo que se habla tanto de no descuidar a las minorías, aparecen varias ofertas de crear leyes especiales para un determinado sector considerado como tal. Está posición no debería ser un problema, sí no se generasen privilegios (mal llamados derechos) que conculquen los verdaderos derechos de el resto de la población. Es lo que llaman los legisladores la discriminación positiva. Por ellos, no votaré.
Desde luego que no podemos dejar de lado a todos los candidatos a legisladores que ofertan a sus votantes entregarles obras viales, agua potable, empleo, tablas electrónicas (obviamente con acceso a internet) entre otras. ¿Deberíamos votar por ellos? ¡Claro que no!
A quienes sí apoyaré en las urnas, y espero hacerlo como ciudadano en el ejercicio de su mandato, es en primer lugar a los candidatos que consideren que deben eliminarse un montón, la gran mayoría, casi la totalidad, de las leyes vigentes actualmente; no sólo por obsoletas e inaplicables, sino porque confunden y entorpecen el libre actuar de los ciudadanos. Voto por ellos.
Fiscalizacion es una palabra que generalmente se la ha relacionado con show, y en la práctica debe estar lejos de esto. Fiscalizacion más bien, es el acto más elemental a través del cual, los mandatarios deben rendir cuenta de lo que han hecho, y sí lo hecho está de acuerdo con lo ofrecido. Un legislador tiene la obligación de fiscalizar, de pedir información cuantas veces lo consideré necesario y de cuestionar lo recibido y lo ejecutado. Sencillo, ¿Cierto? Voto por ellos.
Nada más, no pido un privilegio para mi, ni para mi sector, gremio, agrupación, etnia, barrio, comuna. Nada en particular.
Nadie tiene que estar de acuerdo con lo que to opinó con respecto a quienes sí y a quienes no, pero es importante que se realice una reflexión muy profunda de que lo que queremos como representantes para los próximos 4 años.