La “Gente Nueva” Parte I.

Cada 4 años, los ciudadanos nos preparamos para ir a las urnas y elegir a quienes dirigirán los destinos del país. Para esto, en campaña nos apasionamos entre las múltiples opciones que los partidos y movimientos nos ofrecen a los electores, esperanzados que con la llegada de éste o aquella al poder,  vendrán nuevos días para nuestro país.

Como no puede ser de otra manera, exigimos que las organizaciones políticas participantes en el proceso nos ofrezcan “los y las mejores candidatos y candidatas”, quienes demuestren que están en capacidad de dirigir los destinos de la Patria. Invocamos que “Gente Nueva” llene las listas de elegibles, ya que “los mismos de siempre” han defraudado nuestras esperanzas y una vez que ganaron con nuestro voto, se alejaron de los ideales iniciales y llenaron sus bolsillos y los de su círculo, importándoles poco o nada quienes fueron sus electores y peor aun a quienes no votaron por ellos.

La “Gente Nueva” a la que generalmente nos referimos es aquella que nunca antes ha pisado la arena política y de preferencia que tenga una imagen fresca y que sea joven de edad. “Gente Nueva” que no haya sido topada con antelación por la “partidocracia” y que presente una hoja de vida intachable. “Gente Nueva” que ofrezca vengar al pueblo de “los mismos de siempre” y en una especie de vendetta, quite los recursos a quienes más tienen para distribuirlos entre quienes menos lo tienen. Eso, que aplique la ley del péndulo y destruya todo lo que hicieron con antelación los que los precedieron.

La retórica se convierte en paradoja cuando partidos y especialmente movimientos presentan aspirantes a dignidades de elección popular con cuadros nuevos y, nosotros, el pueblo, cuestionamos su presencia, argumentando que son personas sin experiencia y sin habilidades para administrar la cosa pública. Descalificamos fácilmente a los candidatos por su corta edad, o por su presencia, sin antes escuchar y discutir con ellos sus propuestas. Utilizamos toda nuestra capacidad para generar falacias y los dejamos fuera de contienda antes siquiera de que se suban a la arena.

Por esta contradicción, las organizaciones políticas electorales recurren a la salida fácil y buscan cuadros populares, rostros conocidos, personajes de la cultura popular que son admirados en sus diferentes campos de acción y no necesariamente por su conocimiento en el campo político y, peor aún, en la generación o derogación de las leyes que rigen las acciones de la sociedad. Presentadores de televisión, actores, futbolistas, cantantes, ex reinas de belleza y demás, son visitados previo a la inscripción de las candidaturas para ofrecerles un espacio en las listas de determinado partido o movimiento. Su nivel de popularidad, sumado a los colores y número de lista, facilitarán que se alcance un espacio en el espectro político y con ello, una victoria para quienes los auspicia. Los partidos cumplen, ya que a fin de cuentas nos presentan la “Gente Nueva” que tanto aspiramos se haga presente y nos saque de la miseria en la cual vivimos.

Esta es la primera entrada de una serie de tres, que busca plantear y generar debate sobre esa aspiración que tenemos los electores de “Gente Nueva”. Espero sus comentarios.